lunes, 24 de diciembre de 2012

Día 72. Nazca


Llegamos a Nazca para ver las famosas líneas y, si nos daba tiempo, alguna cosa más. Sólo nos quedamos una noche porque, aunque los alrededores ofrecían algo más que ver, el pueblo no nos pareció gran cosa. Además, cada vez teníamos más ganas de llegar a Cuzco y estar más cerca de Machu Picchu. 


No nos vamos a engañar, el hecho de que un pueblo haya sido capaz de construir algo tan enorme y magnífico como dichas líneas es impresionante. Y más impresionante aún lo hace todo el misterio que las envuelve. ¿Por qué las hicieron? ¿Querían comunicarse con alguien? ¿Atraer los favores de algún dios? ¿Indicar la ubicación de algún lugar sagrado? No se sabe. 


Hay quien dice que no fueron los incas quienes formaron las figuras sino los extraterrestres, otros piensan que están relacionadas con la astrología… Hay varias teorías y lo único que está claro es que las figuras y las miles de líneas que cruzan la región de Nazca están ahí. Hay tantas que ni siquiera han podido contarlas.   


Independientemente de lo espectacular que son las figuras, creemos que hay que prepararse para otros dos aspectos. El vuelo en avioneta y el desembolse económico.  En cuanto al primero, NO hay que comer nada hasta que uno vuelve a pisar tierra firme. Durante el trayecto, sólo treinta minutos, se sobrevuelan dieciséis figuras, por la derecha y por la izquierda, para que todos los pasajeros puedan verlas. Eso significa treinta y dos giros, es decir: vueltas y más vueltas de estómago. Por suerte, nosotros acabamos bien la aventura, aunque no podríamos decir lo mismo si el vuelo hubiera durado diez minutos más. Nuestros compañeros de cabina sufrieron las consecuencias del vaivén aéreo y acabaron medio verdes. 



En cuanto a lo económico, también hay que prepararse. Perú tiene muchísimas cosas que ofrecer, desde caminatas de varios días, hasta ruinas, pasando por todo tipo de deportes de aventura. Aun así, a veces parece  que sólo cuenten con Nazca y Machu Picchu. Imagino que son lo que más turistas atrae e intentan fer butxaca. Para que os hagáis una idea: el vuelo de treinta minutos nos costó 80 $ por persona y, comparando precios con diferentes compañías, no nos salió nada caro. 


Es una lástima porque es un país alucinante, pero a veces sí que hemos tenido la sensación de que quieren explotar al máximo la gallina de los huevos de oro, en lugar de pensar a largo plazo y potenciar el país en conjunto. Un taxista nos contaba que a las líneas no les prestaron la más mínima atención hasta que vieron que los turistas se empezaban a interesar por ellas. Tal era el valor que les otorgaron que permitieron que la carretera Panamericana atravesara muchas de las líneas y  algunas de las figuras. Una pena.

Esa falta de atención es lo que está sufriendo exactamente el cementerio de Chauchilla. La que fue nuestra siguiente parada. Dicho cementerio se caracteriza porque en él se pueden ver las momias dentro de las tumbas en las que fueron enterradas.  


La verdad es que impresiona bastante verlas a todas en posición fetal, lo bien que han resistido al paso del tiempo, en algunas se pueden reconocer incluso las rodillas o los dedines de los pies. 


La lástima es que las tienen a todas a la intemperie, sin ningún tipo de protección que las resguarde de las inclemencias del tiempo y de las largas manos de los saqueadores, empezando por las de los españoles en su momento y acabando por los saqueos que están sufriendo en la actualidad. Si nadie cambia las cosas, en unos años acabarán desapareciendo.


El problema es que no es un lugar muy conocido, como sucedió en su día con las líneas de Nazca, y no atrae a demasiados turistas, así que no interesa cuidarlo. Es una vergüenza, y los políticos mientras tanto venga a inflarse los bolsillos en vez de invertir en cosas como ésta, que son patrimonio de la humanidad. Realmente lamentable. ¿Por qué parece que estén todos cortados por el mismo patrón?


Después de este paréntesis totalmente personal, seguimos con nuestra jornada en Nazca. Última parada: comilona entre locales. Primero: sopa con verduras. Segundo: pollo al horno con ensalada y arroz. De bebida: cebada. El ceviche y el piscosour los dejamos para otro día. 

Por cierto, nuestro recetario internacional empieza a coger forma. Yummy!