miércoles, 26 de septiembre de 2012

Día 5. ¡Al fin, Cobá!


El yacimiento de Cobá es espectacular. Se puede visitar andando, en bici o en limusina maya (un triciclo con un asiento frontal en el que se coloca el turista) empujada por locales que trabajan en las ruinas. Nosotros decidimos andar. 


Esta zona arqueológica (apenas excavada) se divide en tres yacimientos: el grupo Cobá, el grupo  Macanxoc y el de las Pinturas. Dentro del primero, está el templo de las Iglesias, la segunda pirámide más alta de Cobá. 


       Y en el segundo, se encuentra Nohoch Mul, un montículo de 42 metros, aún más alto que el templo de las Iglesias. Es muy gracioso ver a las yayas subir y bajar en un pis pas y a algunos hombretones mexicanos descender de culo.  Aquí van algunas fotos de la escalada de Fran (de negro):





Cerca de Nohoch Mul, hay una cancha de juego de pelota, deporte que, al parecer, dio origen al moderno baloncesto. Y, finalmente, en el grupo de las Pinturas, glifos mayas y demás grabados por todas partes. 






   Lo que más nos llama la atención, sin contar las impresionantes estructuras, palacios, templos, es la jungla que rodea todo el yacimiento. Desde arriba, desde Nohoch Mul, sólo se ve un espeso manto verde, y si desde abajo, desde los sacbé, los caminos, miras hacia arriba, apenas se adivina el cielo. Por un momento, tienes la sensación de estar en plena selva, pero con la diferencia de que sólo se ven unos pocos bichillos: orugas voladoras y una especie de basiliscos terrestres la mar de simpáticos.


Ésta no es la oruga voladora.
Es Pingu (¡biricare, birifore, mec mec!) y nos acompaña en este viaje.
 
 
         Hay quien dice que una leyenda maya prevé que el fin de los tiempos tendrá lugar el 21 de diciembre de 2012. Y el glifo a partir del cual se hace dicha interpretación se encuentra en Cobá. ¡Pero que nadie se preocupe! Según un guía italiano, al que nos acercamos disimuladamente, en realidad, lo que señala esta piedra es un fin de ciclo (¡uuuuf!).