lunes, 4 de febrero de 2013

Día 108. Tumuñán Lodge


Queríamos hacer un voluntariado para estar un tiempo sin gastar dinero, la verdad. Cada día vas gastando de la saca pero no entra nada, y nos pareció que trabajar a cambio de alojamiento y comidas era un buen trato. Por otro lado, buscábamos vivir el país de otra manera, con una familia de aquí, al estilo chileno, y descansar la espalda de nuestras cada vez más pesadas mochilas. Al final, la familia que nos acogió fue bastante internacional, chileno-inglesa, y acabamos realmente contentos con la experiencia.


Cuando te das de alta en Workaway tienes que pagar una cuota que te permite disfrutar de los servicios de la web durante dos años. De modo que, quién sabe, si regresamos a España y no encontramos trabajo… ¡podemos probar con los voluntariados! Al estilo de Facebook, hay que rellenar un formulario y enviar solicitudes a las ofertas que más te gustan del país en el que estás interesado en voluntariar.




Tras dos intentos que al final se quedaron en nada, nos escribieron de Tumuñán, un lodge ubicado a un par de horas de Santiago de Chile y al que todo aquel que ande cerca le recomendamos que no pierda la oportunidad de ir. Entre montañas y a un paseo de una laguna maravillosamente refrescante, es un lugar al que uno se retira para descansar, pensar, leer o no hacer nada y comer bien, aquí os dejamos la web: www.tumunanlodge.com 



Otro miembro de la familia, Bernard

 

Más miembros de la familia
Pero también hay que decir que durante nuestra estancia no todo fueron flors i violes, que bien nos ganamos cada cacho de pan. Hicimos de todo: cocinar, planchar, arrancar maleza, cuidar el huerto, de los niños, poner la mesa, hacer camas, limpiar habitaciones, construir un arco, regar las viñas, salir de caminata y bañarnos en la laguna, comer helado, disfrutar con los asados y conocer a gente estupenda. Estas cinco últimas cosas fueron las que más nos gustaron, aunque lo de los niños y lo del arco tampoco estuvo nada mal J



Produciendo miel




La verdad es que a pesar de los madrugones y de la parte del trabajo, lo pasamos muy bien. La familia nos hizo sentir genial, los niños eran monísimos ¡y tuvimos la suerte de conocer a Agustín, Hernán y Pato! El primero trabaja en el lodge, los dos últimos… fueron clientes permanentes durante largo rato, por así decirlo J Todos nos acogieron de maravilla.

Momento de relajación

Después de mucho pensarlo, al fin salté
Desde aquí os mandamos un beso gordo a todos. ¡Suerte!